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No te rindas…

No te rindas. No decaigas. Sólo intentándolo avanzarás.

Y si no lo consigues, olvídate del objetivo, porque has logrado algo inmenso, mucho más importante que el objetivo en sí mismo: Has crecido. Has aprendido. Has estado esculpiéndote, forjándote.

No has conseguido lo que te proponías, ¿y qué? Sí, es una lástima, pero una lástima pasajera. El efecto de tu crecimiento perdurará en tu interior. Decía Gandhi que un esfuerzo total es una victoria completa. Y creo que tenía razón.

A veces se logran los objetivos, y a veces no. La cuestión es qué hacemos con ello. Una victoria puede suponer un revés si no se gestiona bien, y un revés puede ser una victoria si de ella sacamos algo.

Hay que aprender a ganar; el coaching nos habla de cómo gestionar los objetivos, de cómo trabajarlos. Planificación, gestión, esfuerzo… Pero, ¿y si no sale bien? A la gestión de la derrota no hay tantas dedicatorias en los libros; no hay tantos estantes como para el éxito y, sin embargo, al igual que hay que aprender para ganar, hay que aprender a perder.

Perder no significa que valgas menos. Perder es, simplemente, que no era adecuado el momento, la estrategia o los medios empleados. Entonces, hay un paso más allá de la supuesta derrota: qué vamos a hacer con ella. La derrota es un barro que podemos moldear. Podemos convertirla en una fusta con la que castigarnos, o con el combustible para perseverar cambiando cosas. Nosotros decidimos. NOSOTROS.

Olvídate de la falacia de “si no pude, es porque el Universo (Dios, la suerte, el destino) lo quiso así”; tú decides. el universo está demasiado ocupado con galaxias, púlsares, quásares, etc. como para influir en tus planes. Sé tú el Universo. Sé tú el destino, la suerte. Eres tú quien lo hace.

Sí, hay circunstancias que nos rodean, y ellas nos afectan. Por eso mismo es tan importantes incluirlas en nuestras ecuaciones, pero eso no nos da permiso para echarles la culpa. Decía Ortega que yo soy yo y mis circunstancias, así que procura conocer tus circunstancias para contrarrestarlas o potenciarlas, pero no le eches la culpa a tus circunstancias, porque en el momento que lo hagas, empezarás a preguntarte “¿por qué a mi, por qué yo?” y, en ese momento, empezarás a paralizarte al no encontrar respuestas.

se_el_cambio_que_quieras_ver

No te adaptes a los cambios. Se tú el cambio.

 

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. 11/08/2013 en 14:44

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