Inicio > Sin categorizar > El Charlie

El Charlie

 

Para variar, hoy me permito una licencia. Hoy voy a hablar sobre mí; no haré reflexiones genéricas de las cosas que afectan a los seres humanos, sino sobre mi persona. No creas, estimado/a lector/a, que lo hago como auto-homenaje o como excusa; simplemente, hoy sentí la necesidad de plasmar en mi portátil cosas que siento y hacerlas llegar a gente que me conoce. Probablemente este texto llegue también a personas que no me conocen de nada, pero no me ruboriza eso, pues no me avergüenzo de lo que soy. Tampoco me enorgullezco de ello… Simplemente, soy yo, con mis defectos y con alguna virtud.

Desde pequeño siempre me apasionó el saber el por qué de las cosas; mientras otros niños pensaban en jugar al fútbol, yo me pasaba horas jugando a los Lego, o viendo libros de ésos con ilustraciones que te explicaban cosas que me resultaban apasionantes: el cuerpo humano, el Universo, la historia del ser humano… Sin embargo, cuando fui creciendo descubrí algo que me pareció el mayor misterio y la mayor aventura de todas: el ser humano; su mente, su corazón, su alma.

Tras divagar como cualquier adolescente, me di cuenta de que me encantaba entender a las personas; escucharlas y poder aprender de ellas, así que tras un paseo de breves meses por la carrera de Historia, comencé Psicología, de lo cual me alegro enormemente. Aún no sabía cuál era mi misión en la vida, pero disfrutaba tratando de entender al ser humano y aunque, hoy en día, apenas conozco nada de él, me entusiasma aprender un poco cada día.

En la carrera mi mente fue intentada lavar con el cliché del cientifismo a ultranza, aquél que está construido con escalas, tests y medidas objetivas, pero que olvida al protagonista fundamental de todo: la persona. No rechazo la metodología que me enseñaron pero, sinceramente, me parece excesivamente encorsetada y, en demasiadas ocasiones, muy útil para describir pero poco útil para ayudar.

En ese entonces, borré de mi mente mis antiguas (las tenía desde niño) tendencias espirituales y me centré en lo “objetivo”; lo que era medible, observable, cuantificable. Y así pasaron varios años, con mi espiritualidad encerrada en el congelador de mi cabeza.

Después de algunos años, y por razones que son muy largas como para explicarlas aquí (serán contadas en otra ocasión), retorné a mi espiritualidad; la saqué del congelador y dejé que el calor fuera sacándola de su hibernación. Y así un día, sin pretenderlo, descubrí la misión de mi vida, la razón por la que estoy aquí.

Dar amor, dar afecto, apoyar a quien lo necesita… Ésa es mi misión. Algunos dirán que mi misión me la “he inventado”, que eso “no está en ningún sitio”. Bueno, es posible, pero, sinceramente, me da igual. Es un sentimiento íntimo que tengo, me hace feliz tenerlo como objetivo y no hago daño a nadie con él (al menos, no a posta).

Muchas veces he intentado apoyar a quien lo necesitaba. A quien me lo pedía directamente o a quien no me lo decía, pero yo lo notaba en sus ojos. Por mi vida han pasado y pasan muchas personas que requieren de cariño, afecto, comprensión y apoyo y yo, dentro de mis escasas posibilidades, intento dárselo. Algunas veces lo hago mejor, otras peor y otras de forma desastrosa, pero lo intento. No creo que eso me haga “especial” ni mucho menos, ni mi ánimo es que “me lo agradezcan” (¿agradecer?… ¡Pero si es la misión de mi vida! ¡Es como yo la entiendo!); simplemente, es lo que me sale hacer y lo hago con el mayor placer del mundo.

A pesar de que “me sale” ayudar (y no me refiero a mi consulta; eso es mi trabajo y lo dejo fuera de esta reflexión), no negaré que, en ocasiones, no es fácil. Si cuento con que, cada día, pasan por personas por mi consulta que tienen problemas, que están ansiosas, deprimidas o que no encuentran el sentido a sus vidas y, además, por otros medios estoy en contacto con otras personas con otros problemas que me piden que les asesore y les escuche, no será muy difícil entender que, en ocasiones, llego a casa mentalmente exhausto. Servir de apoyo a personas me llena, me hace feliz, pero en ocasiones me agota.

A pesar de que suelo desconectar bastante bien, a veces me saturo y llego a mi cuarto con el eco de las voces de quienes me piden ayuda en algún momento. A veces llego tan emocionalmente cargado que me cuesta sonreír, porque estoy a un 1% de batería emocional y, sin embargo, intento ponerme a cargar rápido para contestar los mensajes del Facebook o del MSN que me llegan pidiendo ayuda. En muchas ocasiones tengo que cortar, apartarme y buscar mi espacio para no llegar a saturarme.

Varias personas que me dicen que me “relaje” y que no “abarque tanto” también son, curiosamente, algunas de las que más ayuda me demandan. Otras, simplemente, acuden a mi cuando se encuentran mal; me llaman, me escriben, me solicitan ayuda y, cuando tienen una temporada buena, ni llaman ni escriben ni nada. Eso es lo que más duele, aunque sé que son “gajes del oficio”, y quiero pensar que esas personas sí estarán cuando yo les pida algo. Puede que sí o puede que no, pero siempre intento resolver mis cosas por mí mismo.

A veces me cuesta establecer relaciones con personas porque he tenido malas experiencias de ese tipo: personas que vienen, toman lo que necesitan para seguir y luego se olvidan; así que cuando me acerco a alguien, o alguien se me acerca, inconsciente o conscientemente pienso si esa persona realmente me aprecia a mí como persona o lo que puedo ofrecerles como apoyo, como soporte.

No es éste un post para “quejarme” y para que veáis lo “pobrecito que soy”; en absoluto. Soy muy feliz ayudando y quiero seguir haciéndolo; eso no lo cambiaría por NADA. Lo que sí quiero que sepas, apreciado/a lector/a es que, si algún día no estoy tan hablador, tan sonriente o tan positivo es porque, seguramente, me habré “descargado” de energía. Ten paciencia conmigo; no me des una charla y, simplemente, muéstrame el afecto que me tengas, por favor.

Ahora, además, se da la circunstancia en mi vida de que, probablemente, tenga que dejar mi consulta próximamente ¿Por qué? Pues por motivos económicos, no por gusto. Después de lo que te he escrito, estimado/a lector/a, comprenderás que para mí es duro no poder dedicarme profesionalmente a lo que es la misión de mi vida. Ahora, tendré que volver a hacer estudios, cuestionarios y cosas que están bien, que me dan dinero, pero que no me llenan. Eso en el mejor de los casos, porque muchas cosas parecen apuntar a que me voy a ir al paro como casi uno de cada tres canarios en edad de trabajar.

Además de eso, tengo varias “preocupaciones” más que me hacen que no esté del todo centrado. No vienen ahora al caso, pero existen.

Como te decía, amigo/a, nada más lejos de mi intención el “dar pena”; eso es algo que no quiero. La “pena” es muy destructiva, porque barre las esperanzas de los otros, les quita la posibilidad de hacer algo para superar su situación, por eso yo intento no sentir “pena”, pero no porque no me preocupan los demás, sino porque me preocupan lo suficiente como para querer que mejoren en su vida, y la “pena” no creo que ayude a ello.

Lo que sí quiero, querido/a amigo/a, es que entiendas que me encantaría darte más de lo que te doy; ojalá pudiera hacerte sonreír cada día, elevarte el ánimo y transmitirte siempre entusiasmo y bienestar. Pero no puedo, lo siento. Yo, como tú, tengo momentos buenos y momentos malos. Momentos en los que estoy pletórico y momentos en los que estoy triste. Intento cambiar mi cara para animarte, pero hay veces que no puedo… Y otras, simplemente, que no quiero, porque vivir mis emociones “negativas” también es un faro que me guía. Si me siento mal, si estoy decaído, si no estoy al 100% es por ALGO. Y el entender ese ALGO me hace afrontarlo.

A veces, a mí también me viene bien un abrazo, aunque sea a distancia.

Gracias por leerme, querido/a amigo/a. Recibe un fuerte abrazo y mis mejores deseos.

 

 

 

 

Anuncios
Categorías:Sin categorizar
  1. Sandra
    25/11/2010 en 23:00

    Carlos eres al plasmar tus pensamientos y sentimientos aquí… ahora… demuestra que eres muy valiente 🙂 aunque eso ya lo sabía. Un beso mi niño. Hablamos.

    • Sandra
      25/11/2010 en 23:02

      Vaya se me ha colado algo en la frase (eres lo había escrito antes) jajaja, la he publicado sin parar a repasar 😉

      • 02/12/2010 en 15:12

        Hola, Sandra! Un beso, niña 🙂

  2. María Candelaria Villar Santana
    25/11/2010 en 23:05

    Y yo q te voy a decir? q mucho ánimo…q tu objetivo en la vida…piensen lo q piensen los demás lo llevas a cabo con nobleza y lo has sabido compartir y transmitir….q ojalá pudiera darte solo un poco de todo lo q me has aportado y ayudado…q aquí estoy para lo q necesites…q mi abrazo tb está cuando lo necesites……q los q te conocemos somos afortunados de haberte encontrado en nuestro camino y aunq algunos 😉 hemos puesto muros infranqueables, intentaste siempre ayudar a pesar de q tus “baterías” estaban descargadas….yo…y hablo por mí…te doy las GRACIAS…sin tu ayuda seguramente no estaría donde estoy ahora…un ABRAZO…un beso y una enorme SONRISA :)))))))))))))

  3. Cele
    25/11/2010 en 23:28

    Mi querido Escritor de tan excelente reflexión yo sonrió cada día porque se que aunque este varios días sin escucharte, leerte o enviarte un mensaje vas a estar ahí … Aunque ese día estés sin bAteria o te salga el cariño de la manera mas desastrosa. Espero de corazón que puedas seguir dedicandote a tu profesión y al camino que has escogido y creo que podrás aunque ahora todo apunte diferente . Y recuerda que no puedes dar tanto .., debes recibir también … Y que cuando quieras animo y cariño a lo desastroso también tienes a tu amiga pica . Un abrazo fuerte

  4. natividad
    28/11/2010 en 14:49

    Para ser la primera vez que escribes sobre ti , guauu, he tenido que leerlo varias veces , más por mi torpeza que por lo largo , en fin aqui va mi opinion :

    Nunca he estudiado Psicologia , con lo cúal nose como es eso profesionalmente hablando , pero si lo comparo con estar una tarde hablando con un amigo mientras te cuenta un montón de cosas para buscar solución te diré que entiendo que llegues a tu casa sin bateria ninguna . Imagino que cada persona tenga el trabajo que tenga , tiene sus propios medios para recargarse de energia ya sea en compañia o solo .

    Nosé como son tus amistades , pero te contaré algo ya que formo parte de una parte de ella , no te conocí para llevarme una parte de ti que me hiciera falta, y después olvidarte , y acordarme cuando te necesito , nooooo…….. ni lo pienses . Te conocí porque me gustastes como persona , como ser humano , y cada dia me pregunto que haces hoy , que comes , que tal tu día , y todo eso tan sólo porque me importas . Y eso lo hago con cada persona que guardo en mi Cuore .

    Tus metas y tus ganas de desempeñar lo que tanto ansias , no tiene que verse frustrado por tener que cerrar la consulta , cierra una puerta para abrir otra mayor , tus pacientes están , puedes tratarlos en la calle andando , tomando algo , o simplemente en el mejor de los lugares la calle , la playa etc…. donde crees que empezó esta profesión sino .

    Cuando tienes que desarrollar otros trabajos para poder desempeñar el que tu quieres eso deberia llenarte , es tan sólo la escalera para llegar justo donde tu querias . E incluso puedes descubrir cosas por el camino . La Universidad ofrece alguna sala o consulta que puedas usar ? y sino hay otros medios , tu dime que yo intento poner de mi mano .

    A mi tambiem me cuesta mantener relaciones por miedo , ya que la gente tan sólo se me acercaba cogía lo que necesitaba de mi y se iba sin importarle como me habian dejado , pero oye si mi experiencia y lo que hago hoy en dia te sirve como cuento de comics en el que yo soy una superwoman , intentando salvar el mundo de gene asi , y buscando afecto , que carajo BienVenido a mi Comics .

    Por cierto mi mas sincero abrazo desde la distancia ¡¡¡¡¡ sientelo abre tus brazos y disfrutalo ¡¡¡¡¡¡ Animo .

  5. 02/12/2010 en 11:52

    Hola Carlos,

    Te sigo desde hace poco. Escribes de maravilla!! Soy también psicóloga de profesión y, además, canaria!! Me ha emocionado tu relato, tu generosidad por contar cómo ves (y has visto) la vida y lo que sientes … Sin duda, ayudar a otras personas como lo haces (lo hacemos) es muy duro, nos cambia también a nosotros, por ello es tan fundamental la higiene mental que supongo que llevaras a cabo siempre que puedes, y es lógico que tengamos nuestros momentos bajos, como cualquier ser humano, y más si cargamos con la “mochila” de los problemas de los otros, y más aún si las circunstancias no son favorables (crisis económica, etc…).
    Y es muy cierto que la gente muchas veces no es agradecida, pero estoy segura de que no lo hacen con maldad, sino porque tampoco saben lo que es recibir reconocimiento.

    Te comprendo, te entiendo, y te envío otro abrazo desde la distancia
    Carmen

    • 02/12/2010 en 15:13

      Hola, Carmen! Muchas gracias por tus palabras y tus ánimos, compañera. Un abrazo desde el otro lado del océano 🙂

  6. Lili
    12/01/2011 en 01:17

    Lo que se hace desde el corazón, el resto lo puede simplemente agradecer, pero no se espera reconocimiento. No suele venir acompañando a las buenas acciones! Ve acostumbrandote, Charly. Duele, sí ya lo sé, no me lo cuentes! Deberíamos recordar tu frase: “La vida es contínuo cambio…y es éste el q nos hace estar vivos!”. Y no tiene por qué ser para mal. Animo!

  1. 02/01/2011 en 12:57

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: